Violencia contra periodistas en México: “un intento del Estado para silenciar nuestra voz”

Publicado: 2 julio 2012 de Centro Independiente de Noticias en DD.HH./Violaciones, denuncias, México, Medios de Comunicación
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[México / Campaña Permanente de Protección a Periodistas]

México DF., 2 de julio de 2012 (Desinformemonos).- Aunque la violencia contra los periodistas en México ha ido en aumento durante los últimos años, su etiología es multifactorial. “No es lo mismo la violencia que se vive en el norte del país a la que se vive en el sur. Hay un control muy fuerte de la información por parte de la delincuencia organizada en la región norte, pero hacia el centro y el sur la violencia es generada por el poder político. En esta región del país los políticos ven en el periodista a alguien que pone en riesgo su proyecto”, afirma Juan Carlos Romero, oficial adjunto de Libertad de Expresión y Protección a Periodistas de la organización Artículo 19, en entrevista con Desinformémonos.

Juan Carlos habla sobre los que sucede en Veracruz, estado en donde, desde que tomó posesión Javier Duarte en diciembre de 2010, han sido asesinados nueve periodistas y hay uno desaparecido. De todos estos casos, hasta el momento no se tienen indicios, ni sospechosos y no hay ningún consignado. Cuando se asesina a un periodista, esto afecta a toda la comunidad de periodistas de la región, pues se está enviando un mensaje.

En algunos lugares del país, a los periodistas “se les usa como una forma de hacer escarmentar al resto, de decir ‘silencio’ y Veracruz es uno de esos casos. Con el asesinato de los periodistas Miguel Ángel López, Ismael López y Yolanda Ordaz a mediados del año pasado y en un lapso menor a un mes, de inmediato la cobertura que se hacía de nota roja en la zona de Boca del Río, Veracruz, se quedó en absoluto silencio”, explica Juan Carlos, “es muy normal escuchar ‘yo los conocía, no estaban metidos en nada… yo no estoy metido en nada, por lo tanto puedo ser el que sigue’”.

Nadie parece tener claro de dónde vienen los ataques. Hasta el momento no hay indicios, no hay castigos ni responsables. “El procurador de justicia de Veracruz salió a descalificar –apenas cuatro horas después de ser encontrado su cuerpo– a Yolanda Ordaz; dijo que ella estaba vinculada con la delincuencia organizada cuando las investigaciones ni siquiera habían empezado. El procurador se basó en una ‘prueba’ que constaba de tres videos donde integrantes de grupos de delincuencia apuntaban con armas en la cabeza de otros y daban ‘testimonio’ del acercamiento de la periodista a esos grupos”, explica el oficial adjunto. Es una constante la descalificación de las víctimas. A éstas se les relaciona con la delincuencia organizada cuando ya no pueden defenderse.

La organización Artículo 19, que se encarga de la defensoría del derecho a la libertad de expresión e información en más de 50 países, pidió a todos los estados de la república mexicana datos sobre cuánto dinero se destinaba para comunicación social, y en particular para publicidad oficial. El estado de Veracruz no ha respondido, “no sabemos cómo se reparte ese dinero. La gente tiene derecho a saber en qué se gasta su dinero. La mayoría de los medios de comunicación en México sobreviven en un alto porcentaje gracias a la publicidad oficial”. La asignación o no de esa publicidad a diversos medios, se usa como pauta para castigar líneas editoriales que son adversas al gobierno.

En Veracruz es clara la “uniformidad” en la información, sobre todo en dos casos muy emblemáticos. El primero es el de la aparición de 35 cuerpos en septiembre de 2011 en una avenida de Boca del Río. La noticia fue la nota nacional principal e incluso apareció en diarios internacionales. En cambio, en Veracruz las primeras planas de ese día no tenían la nota en portada, y hubo medios que ni siquiera lo mencionaron.

Otro caso representativo es el del asesinato de Regina Martínez, corresponsal de Proceso en Veracruz. La nota de los diarios no fue el asesinato, sino lo que el gobernador dijo sobre éste. Días después, aparecieron tres reporteros gráficos muertos; la nota principal de los diarios fue la esposa del gobernador regalando juguetes a algunos niños. El gremio periodístico en Veracruz tiene “estructuras endebles”. Por ejemplo, hay una prensa poco profesionalizada, explica Juan Carlos.

Los salarios son muy castigados, hay periodistas que ganan un sueldo base de 2 mil pesos y cobran 25 pesos por cada nota extra que coloquen, por lo que deben trabajar en tres o cuatro medios para subsistir. Incluso hay medios que no pagan en efectivo, sino que pagan el servicio de telefonía para que manden notas. En ese sentido “cualquier periodista es desechable”. El estado en Veracruz marca la pauta sobre los términos en que la información se da, “y aquel que ilumina fuera del margen es castigado”.

Veracruz “seguro”

El programa Veracruz Seguro inició en octubre de 2011, y llevó a la Marina a cumplir tareas de vigilancia en el estado. Sin embargo, “a pesar de que la Marina se encuentra trabajando ahí, los asesinatos y la violencia permanecen constantes y sigue sin existir una respuesta para entender de dónde vienen. Son nueve periodistas asesinados y un desaparecido, además de un medio de comunicación atacado. No hay ningún detenido, no hay nada, ni presuntos responsables”, señala Juan Carlos, quien concluye que existe un alto nivel de impunidad.

El ataque sobre el gremio de periodistas a nivel nacional por parte de funcionarios públicos rebasa el 53 por ciento de los casos, mientras que los atribuibles al crimen organizado se encuentran sobre el 13 por ciento. “En principio, eso desmiente una declaración del propio presidente de la república, quien dijo que el principal agresor en contra del gremio de periodistas es la delincuencia organizada”.

El informe señala que, al menos en términos numéricos, esto no es así. “Ahí se habla de ataques perpetrados por funcionarios en diferentes niveles de gobierno y por las fuerzas policíacas que trabajan para el Estado. Lo que sí se puede atribuir a la delincuencia organizada son los crímenes de mayor impacto: asesinatos, desapariciones y atentados de violencia a gran escala contra medios. Son los menos, pero sí tienen un impacto más grande”.

En el contexto de la guerra al narcotráfico iniciada por Felipe Calderón, las fuerzas federales iniciaron una nueva forma de hostigamiento hacia el periodista. ”Si los policías en general tienen una mala relación con los periodistas, las fuerzas federales tienen una lógica distinta. La relación se ha vuelto áspera, porque el periodista es visto, -en el mejor de los casos- como un obstáculo que se mete en su trabajo, y, en el peor de los casos, se les ve como delatores, como alguien que señala”.

Luego de la elección presidencial, el tema de la violencia en contra del ejercicio periodístico en México “es una incertidumbre”. Así lo refiere Juan Carlos: “El Estado mexicano tiene obligaciones internacionales más allá de lo que puedan establecer los candidatos, y esas obligaciones representan la garantías para expresarse libremente, además de la persecución de delitos contra los periodistas y la reparación del daño a las víctimas, y eso sistemáticamente falla en el país. No ha habido ni sanción efectiva a los responsables, ni reparación de daño a las personas”.

“Estamos en una etapa de estabilización de la violencia”, señala Juan Carlos, “falta armonización de leyes secundarias del Código Penal Federal. La Fiscalía Especial para la atención de delitos cometidos contra periodistas es inoperante, no resuelve nada, atiende un mínimo número de casos, y sólo tiene una sentencia condenatoria”. Juan Carlos menciona además que la respuesta ante los crímenes en contra de periodistas no debe ser hacer otra ley que vigile a la ley ya existente. “En la medida que se empiecen a resolver casos es como la problemática se va a resolver”.

Los periodistas que han sido silenciados durante el gobierno de Javier Duarte son: Noel Olguín, quien fue encontrado sin vida el 1 de junio de 2011, tras permanecer casi cinco meses desaparecido. Noel trabajaba en Horizonte y Noticias de Acayucan, y en el diario La Verdad. El 21 de junio de 2011 fue hallado muerto el periodista Miguel Ángel López Velasco, quien trabajaba la fuente policiaca y era columnista del periódico Notiver. Junto con él, fueron encontrados su esposa y su hijo menor, Misael López, fotógrafo del mismo diario. El 27 de julio de 2011 Yolanda Ordaz de la Cruz, reportera del periódico Notiver, quien había desaparecido cuatro días antes, fue encontrada sin vida. Regina Martínez, corresponsal de Proceso y La Jornada en Veracruz, fue encontrada muerta el 29 de abril de este 2012. Y el pasado 4 de mayo, los reporteros gráficos Gabriel Huge, Esteban Rodríguez, Guillermo Luna e Irasema Becerra, quien era empleada administrativa del diario El Dictamen, fueron encontrados sin vida. A ellos se suma Víctor Báez, quien trabajaba para Grupo Milenio y era director de la página reporterospoliciacos.mx. Víctor fue secuestrado casi a media noche el 13 de junio de 2012, y fue encontrado al siguiente día.

“Libertad de expresión” en México en 2011 Durante el año pasado ocurrieron en México 172 agresiones relacionadas con el ejercicio de la libertad de prensa. La cifra aumentó con respecto al 2010, año en que se presentaron 155 denuncias. Entre las agresiones se encuentran nueve asesinatos de periodistas, dos asesinatos de trabajadores de medios, dos desapariciones de comunicadores y ocho agresiones con armas de fuego o explosivos contra instalaciones de medios, por mencionar los casos de mayor impacto.

De acuerdo con el informe “Silencio Forzado, el Estado cómplice de la violencia contra la prensa” de la organización Artículo 19, los estados con mayor número de ataques contra la libertad de expresión son: Veracruz, con 29; el Distrito Federal, con 21; Chihuahua y Coahuila, con 15 y Oaxaca, con 11 casos. El informe de la organización asegura que sólo entre 2009 y 2011 hay registro de 565 agresiones contra periodistas. En ese periodo ocurrieron 27 asesinatos de periodistas, 24 atentados contra medios, cuatro casos de desaparición. De los casos sabidos, casi el 64 por ciento se dirigió en contra de hombres, mientras que el 19.76 fue en contra de mujeres. Durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa han sido asesinados 46 periodistas. Estos son sus nombres:

2006

Raúl Marcial Pérez

2007

Amado Ramírez Dillanes
Saúl Noé Martínez
Gerardo Israel García

2008

Francisco Ortiz Monroy
Alfonso Cruz Pacheco
Bonifacio Cruz
Felicitas Martínez
Teresa Bautista
Candelario Pérez
Alejandro Fonseca Estrada
David García Monroy
Miguel Ángel Villagómez

2009

Jean Paul Ibarra
Luis Daniel Méndez
Carlos Ortega
Eliseo Barrón
Juan Daniel Martínez
Norberto Miranda Madrid
José Bladimir Vázquez García
José Alberto Velázquez
José Luis Romero

2010

Valentín Valdés
Jorge Ochoa
Evaristo Pacheco
Guillermo Alcaraz
Juan Francisco Rodríguez
Hugo Olivera Cartas
Marco Aurelio Martínez
Luis Carlos Santiago
Carlos Alberto Guajardo

2011

Luis Ruiz Carrillo
Noel López Olguín
Pablo Aurelio Ruelas
Miguel Ángel López Velasco
Misael López Solana
Yolanda Ordaz
Humberto Millán
Marcela Yarce
Elizabeth Macías
Víctor Báez

2012

Guillermo Luna
Gabriel Huge
Esteban Rodríguez
Regina Martínez
Marcos Ávila

Publicado en desinformemonos.org el 1 de julio de 2012
http://desinformemonos.org/

http://www.libertad-expresion.org.mx/

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